En los accidentes de tráfico solemos pensar que solo cobra quien sufre lesiones físicas o, si hay fallecimiento, la familia directa. Sin embargo, la indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello puede ser viable si ese daño es propio, directo y médicamente acreditado. Muchas personas desconocen que la indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello es un derecho que puede reclamarse en determinadas circunstancias.
La posibilidad de reclamar una indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello ha sido reconocida en casos como el que termina resolviendo el Tribunal Supremo. Además, saber cómo solicitar una indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello puede marcar la diferencia en cada caso. Esto es lo que termina reconociendo el Tribunal Supremo en un caso especialmente duro: una joven no fue atropellada. Sin embargo, vio cómo un vehículo arrollaba a su amigo y cómo este agonizaba en el suelo. Después, desarrolló un cuadro clínico compatible con lesión psíquica.
De hecho, conocer todo sobre la indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello puede ser fundamental para quienes han vivido una situación similar. Esto se debe a que el derecho a indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello tiene cada vez más presencia en la jurisprudencia española.
La clave no está en “pasarlo mal”, sino en que exista una auténtica lesión psicológica con trazabilidad clínica: diagnóstico, tratamiento y seguimiento, además de una relación causal clara con el hecho traumático. En el asunto enjuiciado, los hechos probados recogieron expresamente esas lesiones psíquicas derivadas de lo presenciado. Esto permitió cuantificar el daño conforme al sistema legal de valoración aplicable a la circulación. En muchas ocasiones la indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello se otorga solo cuando los informes médicos lo avalan.
Lo novedoso es el encaje jurídico: el Supremo distingue entre el perjudicado “por rebote” (vinculado a la muerte por parentesco) y la persona que, aun sin parentesco, resulta lesionada por el accidente. En términos prácticos, si el daño psíquico nace de una vivencia directa del siniestro, puede considerarse “víctima” a efectos del artículo 36 del texto refundido de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación. Así, no es necesario entrar en el listado de perjudicados del artículo 62. Por eso, es fundamental conocer cuándo procede la indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello. Asimismo, la indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello se ha consolidado en la práctica jurídica española como una opción relevante.
También es relevante el recorrido procesal: en esta causa, una resolución posterior llegó a revocar la condena a la aseguradora. Sin embargo, el Supremo corrige ese enfoque y vuelve a reconocer el derecho a ser resarcida por la lesión psíquica, con una cuantía cercana a los 20.000 euros (19.492,85 €). En la práctica, esto refuerza la indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello cuando la estrategia probatoria se apoya en informes clínicos consistentes, historia de tratamiento y un análisis documental bien ordenado. Además, permite accionar frente a la aseguradora en el marco de la responsabilidad civil derivada del delito.
Si te encuentras en una situación similar, la recomendación es actuar pronto: conservar partes médicos, informes psicológicos/psiquiátricos, pautas de medicación, sesiones, evolución y cualquier elemento que ayude a demostrar el nexo causal y la intensidad de la afectación.
Desde Santa Cruz de Tenerife, en Morín Hernández Abogados abordamos reclamaciones complejas con sólida presencia en Canarias. Dedicamos una atención especialmente minuciosa a la prueba y a la adecuada valoración del daño.
En conclusión, la indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello requiere pruebas detalladas y asesoramiento especializado para alcanzar el resarcimiento adecuado. Por último, no olvides que la indemnización por daño psicológico al presenciar un atropello es un derecho cada vez más reconocido en la jurisprudencia.