Hay situaciones que no aparecen en los contratos ni en las leyes, pero que terminan llegando al despacho porque hacen imposible continuar con normalidad.
Hace apenas unos días obtuvimos una sentencia favorable en un caso que refleja precisamente eso: cuando una familia ya no cabe en su propia casa y necesita recuperar una vivienda alquilada desde hace décadas.
Antonio llegó al despacho acompañado de su hija. Su preocupación era sencilla de explicar, pero difícil de vivir.
Su vivienda familiar, situada en Puerto de la Cruz, se había quedado pequeña.
En apenas unos sesenta metros cuadrados convivían siete personas:
- – Antonio.
- – Sus tres hijas.
- – El marido de una de ellas.
- – Un niño de seis años.
- – Un bebé de pocos meses.
La vivienda estaba completamente reorganizada para sobrevivir al día a día.
Una hija dormía con su hijo en un sofá-cama. Otra ocupaba una pequeña habitación junto a la cocina. Otra compartía dormitorio con su marido y su bebé.
Prácticamente no existía espacio común.
Mientras tanto, la otra mitad de la vivienda permanecía ocupada por una inquilina con un contrato de arrendamiento antiguo, vigente desde los años ochenta.
Aquí apareció la duda que muchas personas tienen:
¿Puede recuperarse una vivienda con un contrato de renta antigua?
La respuesta es que depende del caso.
Existe la creencia de que estos contratos son imposibles de resolver. Sin embargo, la antigua Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964 contempla supuestos concretos en los que el propietario puede recuperar la vivienda cuando existe una necesidad real para sí mismo o para sus descendientes.
Pero hay un punto importante:
No basta con alegar necesidad. Hay que demostrarla.
Ese fue el eje del procedimiento.
Aportamos certificados de empadronamiento, documentación acreditativa de la situación familiar y económica, y explicamos al juzgado cómo vivía realmente esta familia.
- – Se acreditó que ninguno disponía de otra vivienda.
- – Se explicó cómo dormía cada miembro y las limitaciones reales de convivencia.
El objetivo no era discutir quién tenía más necesidad.
La cuestión jurídica era acreditar que la necesidad familiar existía y era real.
Y el juzgado así lo entendió.
La sentencia estimó íntegramente la demanda y declaró resuelto el contrato de arrendamiento, permitiendo recuperar la vivienda para uso de la familia.
Este caso deja una enseñanza importante:
Un alquiler antiguo no significa automáticamente que no exista solución.
Cada situación requiere estudio.
Muchas veces el error está en asumir que no se puede hacer nada y renunciar antes de analizar el caso.
Cuando existen necesidades familiares reales, la estrategia jurídica y la prueba pueden marcar la diferencia.
En Morín Hernández Abogados, despacho de abogados en Santa Cruz de Tenerife, estudiamos cada caso en detalle para evitar errores que pueden tener consecuencias importantes y plantear la estrategia más adecuada en cada situación.
Porque en estos asuntos, cada decisión cuenta.
Puedes ponerte en contacto con nosotros en el 922 202 971 | 611 33 38 07 o, si lo prefieres, a través del correo electrónico morinhernandezabogados@gmail.com
PREGUNTAS FRECUENTES:
¿Se puede recuperar una vivienda con un contrato de renta antigua?
Sí, en determinados supuestos previstos legalmente, especialmente cuando existe una necesidad familiar acreditada.
¿Basta con decir que necesito la vivienda?
No. Es necesario probar la necesidad mediante documentación y otros medios de prueba.
¿La antigüedad del contrato impide recuperar el inmueble?
No siempre. Cada caso debe analizarse individualmente.
¿Es necesario demostrar que no existe otra vivienda disponible?
Habitualmente sí, ya que puede ser relevante para acreditar la necesidad real.
¿Qué ocurre si el propietario no estudia bien el caso antes de demandar?
Una mala estrategia o una prueba insuficiente puede afectar al resultado del procedimiento.